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jueves, 7 de julio de 2016

Combate de Treviño 1875


 7 de julio de 1875.-


      Las tropas carlistas tienen sitiada a la cuidad de Vitoria, que a duras penas puede ser socorrida por los liberales ya que las tropas de aspirante don Carlos atacaban los suministros y los convoyes tenían que ser escoltados por verdaderos ejércitos. Además, se construyeron fortalezas y castilletes que aún se pueden ver en Nanclares de la Oca, Quintanilla o Gometxa. El objetivo era proteger la línea férrea Madrid-Irún y el camino real. Para romper la agobiante presión, los liberales planificaron un ataque para desalojar a los carlistas de las posiciones más ventajosas, con el objetivo de poder controlar el paso de las tropas



 Jenaro de Quesada Matheus.


   

      Comenzaron la mañana del 7 de julio con un ataque de distracción sobre Salinas de Añana y fueron tomando posiciones desde Miranda de Ebro a Armiñón y Estavillo y La Puebla de Arganzón. Eran 24 batallones, 7 escuadrones, 8 baterías y tres compañías de ingenieros y voluntarios. En el lado carlista, el general Don José Pérula y de la Parra, que había sustituido a Mendiry en el mando,ocupaban 35 kilómetros de frente con 16 batallones, 6 escuadrones y 6 baterías.


La caballería cargando, según un dibujo de Daniel Perea.




     El ataque general lo inició la brigada liberal del general Pino, que se dirigió por Armiñón a Lacervilla, y por las faldas de San Formerio hasta Muergas, a 752m de altitud, sin haber sufrido una sola baja, e instala en este otero su observatorio. Casi al mismo tiempo, la brigada Prendergast, de la división Loma, entraba en Añastro y tomaba Arrieta y Doroño. El General en jefe liberal, Jenaro Quesada, mandó otra columna por Treviño y las Ventas de Armentia. Los carlistas se vieron obligados a replegarse hacia los montes de Vitoria. Las tropas del general Tello, a su vez, atacaban desde La Puebla y Ocilla y comenzaba un fuerte combate en las alturas de Meana.








                       La batalla de Trevño, por el puertorriqueño Francisco Oller.   1879





       La batalla se generalizó y tuvo como epicentro Zumelzu.Una vez atravesado el río Ayuda, la columna de la derecha se apodera de Grandival y Araico, mientras la columna de Loma vence la resistencia de las trincheras de Cucho y toma las alturas que rodean Treviño. Las cargas de unos y otros se repitieron hasta que el general Tello ordenó atacar a su caballería. El coronel del regimiento de lanceros del Rey nº1 Juan Contreras Martínez, al frente de 98 lanceros, arrollaron al 3º batallón de Navarra y al 4º batallón de Alava, dejando casi 500 muertos y 61 prisioneros.



 
                                    Lienzo pintado por Victor Morelli sobre el mismo episodio. 



      En una segunda carga penetró y desorganizó varias unidades carlistas, y viendo que el enemigo trataba de reorganizarse, con sólo 60 jinetes, dió una tercera y definitiva carga carga en la que murieron un capitán y dos lanceros, quedando heridos 18 soldados más. Repuestos los carlistas, volvieron el ataque sobre las posiciones de Tello, y cuando la situación de este ya era desesperada, llegaron los refuerzos liberales del general Loma, haciendo que Pérula, viendo las balas que le producía la artillería, emprendiese la retirada hacia Maeztu y Azaeta. Al as seis de la tarde, en medio de una gran tormenta, a través del puerto de Doroño, despejado el camino de carlistas que levantan el cerco de Votoria, Quesada entraba victorioso en la capital alavesa.


El general Quesada en las alturas de San Formerio.

 


     Los jefes de los ejércitos, Quesada, liberal, y Pérula, carlista, felicitaron al día siguiente a sus tropas por su comportamiento en el combate, una “una de las batallas más encarnizadas de esta campaña. La expulsión de los carlistas permitió, precisamente, reforzar con nuevos blocaos y torres la línea Miranda-Vitoria y dotarlos con guarniciones que protegieran los caminos.
    

sábado, 2 de julio de 2016

Batalla de Nieuwpoort 1600


2 de julio de 1600.-



         Se produce la batalla de Nieuwpoort o primera batalla de las Dunas entre las fuerzas de las Provincias Unidas de los Países Bajos, bajo el mando de Mauricio de Nassau, y el ejército español, al mando del archiduque Alberto de Austria, cerca de la ciudad belga de Nieuwpoort. Es la primera batalla importante ganada por los holandeses en campo abierto, tras las profundas reformas a las que Mauricio sometió a su ejército.






                                  La batalla según una pintura de Sebastian Vrancx (1640).




       A la muerte de Felipe II, el imperio español pasa a manos de su hijo Felipe III, salvo los Países Bajos. que los cedió en testamento a su hija Isabel Clara Eugenia y a su futuro esposo, el archiduque Alberto, que había sido gobernador general de los Países Bajos
     Alberto inició negociaciones con los holandeses, pero estos tramaban en secreto extender su control a Flandes, por lo que los Estados Generales de Holanda ordenaron a Mauricio de Nassau que tomará el mando del único ejército de campo de la costa de Flandes y que capturara la ciudad de Dunkerque, principal base de los corsarios dunkerqueses al servicio de la corona española.



 
Alberto de Austria, archiduque de Austria, soberano de los Países Bajos y conde de Borgoña.


         El 22 de junio, las tropas de Mauricio toman tierra y al enterarse el archiduque Alberto sale de Bruselas al encuentro del ejército protestante con tres tercios, una unidad española amotinada en Diest a la que el archiduque solicita ayuda, y varias unidades valonas, italianas y alemanas. El ejército español interceptó a las fuerzas de Mauricio obligándolas a presentar batalla, tras marchar más de 45 km en un día y una noche.



Michiel Jansz van Mierevelt - Maurits van Nassau, prins van Oranje en Stadhouder.jpg
                                 Mauricio de Nassau, retrato de Michiel Jansz. van Mierevelt


         La vanguardia del ejército español, formada por los amotinados, se topa con dos mil infantes del ejército holandés y unos escuadrones de caballería enviados a su encuentro, a los que aplastan. Sin detenerse alcanzan las posiciones de Mauricio en la playa, apostado sobre unas dunas en las que dispone a su ejército. los españoles eran inferiores en número a los holandeses. En caballería había lanceros ligeros, caballería ligera y coraceros, que eran inferiores en número a los holandeses, y también eran un arma secundaria en el ejército.
       El príncipe Luis, hermano de Mauricio, condujo a su caballería en torno a la posición de Vere y frente a los jinetes de Alberto. Mauricio marchó con los regimientos hugonotes, valones y suizos al este de Vere, mientras la retaguardia, formada por los restantes batallones y más caballería inglesa, se concentraba en una gran duna detrás de la batalla principal.

                                               Tercios españoles marchando en formación.






       Los tercios de amotinados, que habían reclamado el derecho de ocupar la vanguardia, asaltaron la colina de Vere. Sin embargo, no lograron expulsar a las tropas angloholandesas de sus posiciones. Un segundo ataque tampoco tuvo éxito. Poco después, el archiduque Alberto mandó a cuatro tercios contra el resto de la línea de Vere. La caballería española los cubría, pero recibieron de inmediato la carga de la caballería holandesa. Los jinetes españoles se dispersaron y Luis los persiguió, pero finalmente fue obligado a retirarse por el fuego de la infantería de Alberto. Mauricio vio avanzar a dos tercios contra la derecha de Vere. Temiendo que los holandeses pudieran sucumbir, mandó a su segunda línea que reforzaran el flanco. Sin embargo, su posición le impedía ver la situación en la izquierda de Vere, por lo que no le mandó refuerzos. Vere pudo resistir durante un tiempo. Los amotinados apenas tuvieron éxito, y se retiraron tras sufrir grandes bajas. Alberto, al ver que los ingleses no podían resistir más, mandó a los tercios de Monroy y Villar, sus unidades más experimentadas, a que atacasen a los ingleses.


               
                                                  Soldados españoles atacando..


          Tras una dura lucha, los ingleses fueron desalojados de sus posiciones. Algunos hombres se arrojan a las olas para escapar. Vere casi fue capturado cuando mataron a su caballo. El ejército holandés estaba preso del pánico, y los gritos de victoria de los españoles se oían por todo el campo de batalla. Los españoles hicieron un breve alto, para después seguir con el combate.
      Sin embargo, Mauricio aprovechó bien ese breve descanso. Viendo que los españoles estaban desorganizados, ordenó a su caballería que atacase a los españoles. La carga tuvo mucho éxito y los españoles comenzaron una lenta retirada. Vere logró reagrupar algunos regimientos, y volvió a la lucha. Finalmente, Mauricio ordenó a su tercera línea avanzar, y ordenó a su hermano que realizase una última carga contra la caballería española. Alberto perdió el control de sus regimientos que huían en masa del campo de batalla. La caballería holandesa los persiguió, causándoles grandes pérdidas.

                                            Batalla de Nieuwpoort , por Louis Moritz.



        A pesar de que Mauricio venció al ejército español, una proeza de la que pocos podían vanagloriarse en el siglo XVI, no pudo sacar ningún provecho de la campaña, aparte de la inyección de moral que supuso para las tropas y la población de las Provincias Unidas vencer en campo abierto a los tercios españoles. Las líneas de comunicación y aprovisionamiento de las fuerzas de las Provincias Unidas se habían estirado al máximo y Mauricio tuvo que retirarse a fines de mes.
     Los flamencos, a los que Mauricio esperaba incitar a la rebelión contra la corona española, permanecieron leales a ésta. El puerto de Dunkerque, que era el principal objetivo, siguió en manos españolas. Los corsarios con base en este puerto continuaron atacando las naves comerciales y pesqueras holandesas, hasta el declive de la marina española en el mar del Norte.

viernes, 1 de julio de 2016

Batalla de La Higueruela. 1431


 1 de julio de 1431.-

     Se produce el enfrentamiento conocido como la batalla de "La Higueruela", así conocida porque lo único que quedó vivo en el campo de batalla despues del feroz combate fue una solitaria higuera

   . El ejército castellano, al mando del rey Juan II, estaba compuesto por las tropas reales, mesnadas nobiliarias, las tropas de los caballeros de Santiago y 3.000 lanzas de Don Álvaro de Luna. Penetraron desde Córdoba y establecieron el campamento en las inmediaciones de Sierra Elvira, situada a unos 10 kilómetros de Granada. El rey dividió su ejército en tres columnas: una se internó en la Vega de Granada, otra se dirigió hacia la Serranía de Ronda y la tercera lo hizo hacia la zona de Montefrío.



                     Idealización del rey Juan II por José María Rodríguez de Losada, Ayto. de León.


      Estos movimientos no pasaron desapercibidos entre los hispanomusulmanes del Reino nazarí de Granada, que llegados de todos los rincones, se dispusieron a defender la capital. Unos llegaron de la Serranía de Ronda, otros de las tierras altas de Baza, otros de la Alpujarra, caballeros armados como el mejor cristiano y campesinos armados con sus aperos de labranza, todos dispuestos a oponer resistencia.

      Distinguíanse los caballeros de Granada, por su táctica en combatir, la velocidad de sus caballos, la limpieza de sus armas y la elegancia de sus vestiduras... pero comenzaron los peligros y las pruebas de valor cuando hizo acto de presencia la infantería de Granada. Chocaron los preteles de los caballos y los jinetes, encarnizados, luchando mano a mano, no se podía avanzar un paso sin pisar el cadáver de un adversario...


                                   https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiAgCAuhdX03FlNtkZ05e4-p2-7rFs8DLnObLwIRdahH1mfe4fRMIDRjBZqenh7IvoF86IaEjpm_NJdGMDbxe9RI1q0KyUYAbMazi2FoBr6sD5twVdpjj8BmDUpnFxgTy_RAG1F1wjppoU2/s1600/Hombres+de+armas+y+jinetes+en+la+batalla+de+Higueruela.jpg
Encuentro de la caballería castellana y la granadina, detalle del fresco "la batalla de la Higueruela", en el Monasterio del Escorial

      Desplegado el ejército castellano, Don Juan II montó a caballo a la puerta de su tienda, cabalgó con una gran comitiva de grandes y capitanes y dió al grueso del ejército la señal de ataque. Juan Álvarez Delgadillo desplegó la bandera de Castilla. La primera línea musulmana, formada por aquella muchedumbre de rostros denegridos, trajes humildes, armas groseras y modales de rústica fiereza fue arrollada en el primer empuje castellano. Chocaron por fin con los caballeros de Granada y comenzó una fiera lucha cuerpo a cuerpo entre jinetes y caballos. Ninguno de ambos bandos cejaba en la pelea. En un momento dado el Condestable de Castilla enardeció a sus caballeros con voces de "¡Santiago! ¡Santiago!".

                                                                                          
                                  
                               
                                                       Alvaro de Luna, Condestable de Castilla.


        Un primer escuadrón de Mohammed IX (capitaneado por un caudillo que los castellanos le llamaban "el Cojo" salió a hacer frente a las fuerzas castellanas cerca del actual municipio de Peligros (al que los hispanomusulmanes llamaban Andar al Samal o Andarasemel), atacó en un primer momento a los caballeros de Calatrava que pronto tuvieron que ser auxiliados por los condes de Niebla, Ledesma y Castañeda con dos mil caballos.



                          Detalle del fresco que representa a ballesteros castellanos durante la batalla.

           Los granadinos comenzaron a flaquear y pretendieron replegarse en orden, pero no pudieron resistir el empuje de la caballería castellana y huyeron a la desbandada.
En la batalla pereció la flor y nata de la caballería y nobleza granadina. Según fuentes árabes "nunca el Reino de Granada padeció más notable pérdida que en esta batalla".
12.000 soldados musulmanes murieron en esa jornada y la victoria cristiana tuvo tal repercusión que el Papa autorizó fiesta en tierras de Castilla cada 1 de julio por la trascendencia de este logro militar. 


                                                                 Caballería castellana.

       Juan II no sacó provecho de su victoria; mal aconsejado por algunos de sus nobles -celosos de la gloria que en aquella jornada se habla ganado el Condestable,( que según "La Crónica de Juan II" Don Álvaro de Luna recibió un soborno por parte de los nazaríes: pasas e higos dentro de las cuales había una gran cantidad de monedas de oro).a desunión interna, así como el hecho de que posiblemente no hubiese una idea de conquista, impidió que se aprovechase la ocasión y se tomase Granada. Ésta, además, se encontraba más desprotegida puesto que un terremoto, que sacudió toda la provincia, destruyó parte de los muros de la ciudad.,

“Batalla de la Higueruela”  Manuel Espinar. Por José Enrique Granados en Curiosidades Elvirenses
                                Detalle del fresco en la Sala de las Batallas del Monasterio del Escorial.

        Poco después de la batalla las tropas castellanas iniciaban su retirada hacia Castilla. El rey fue recibido victorioso en Córdoba y, sobre todo, en Toledo, donde se llevaron a cabo grandes ceremonias y celebraciones. En las décadas siguientes, los enfrentamientos internos en Castilla impidieron reanudar importantes operaciones militares sobre Granada hasta la conquista por los Reyes Católicos.