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domingo, 9 de diciembre de 2012

Batalla de Brihuega 1710

 9 de Diciwembre de 1710.-


   Concluye  la batalla de Brihuega que había comenzado el día anterior, durante la Guerra de Sucesión Española. La retaguardia del ejército aliado que se retiraba de Madrid, compuesta por las tropas británicas lideradas por Lord James Stanhope, fue atacada y derrotada por el ejército franco-español al mando de Luis José de Borbón, Duque de Vendôme.



 
Plano de los ataques borbónicos a Brihuega.


       El ejército aliado borbónico, que contaba inicalmente con 23.000 hombres, sufrió unas 2.000 bajas entre muertos y heridos tras las batallas de Almenara y Zaragoza; las enfermedades y las acciones guerrilleras rebajaron aún más su número, de forma que la fuerza resultante, sin ayuda portuguesa, era totalmente incapaz de ocupar militarmente ambas Castillas.
       El general austracista Starhemberg lideraba el cuerpo principal, de unos 12.000 hombres, avanzando a un día de marcha de las tropas británicas, unos 5.000 hombres a las órdenes de James Stanhope. Semejante distribución era una invitación al desastre contra un general tan capaz como Vendôme.
       Enterado del inicio de la retirada, Vendôme partió de Talavera con el grueso de las fuerzas bajo su mando, algo más de 20.000 hombres según todas las fuentes, y comenzó la persecución del ejército aliado en retirada, con sorprendente velocidad e intensidad. Las tropas marcharon día y noche, cruzando a nado y en barcazas el río Henares, y en tan sólo unos días atrapó al pequeño grupo de retaguardia inglés liderado por Stanhope. Este, ignorante de la acelerada aproximación del ejército franco-español, había decidido detenerse en Brihuega para dar un descanso a las tropas, y llevaba dos días acantonado en dicho pueblo.


 
Recreación de la batalla de Brihuega, tropas borbónicas preparándose para el combate.


      El día 8 llega Felipe V en persona acompañando el tren de artillería borbón, que de inmediato inicia el bombardeo al pueblo, abriendo una brecha hacia las tres de la tarde por la que se lanzan al asalto, peleando casa a casa por el pueblo, pelea a la que se sumaron los propios vecinos de la localidad y que no cesa ni con la noche
      El dia 9 se renovo la operacion. Pero enseguida se paso al asalto, unico modo de abreviar la batalla, dado que las murallas aguantaban mejor de lo que era de suponer por el conti­nuo acoso de los artilleros.            Los borbónicos hispánicos ardian en deseos de entrar al asalto. La raza vigorosa y estimulada de gentes de todas las regiones hispa­nas solo deseaban acabar con aquello de la forma mas drastica posible.El ataque inicial fue hacia el Cozagon, y enseguida se arremetio contra la puerta de San Felipe y el Arco de la Cadena. En aquel primer ataque, fueron los escaladores extremenos quienes demostraron mayor ardor en la tarea guerrera. Pero muchos otros regimientos pusieron sus banderas bien altas en el empeño.



 
Puerta de la Cadena en Brihuega.

  Y mientras estos sucesos tenían lugar en la puerta de San Felipe, los que se dirigían contra la de la Cadena conseguían su objetivo inutilizando los esfuerzos de los ingleses y arrojándolos a bayonetazos hasta la calle, donde eran destrozados por la artillería de Valdecañas". En el Portillo, los cañonazos habían abierto una brecha alta en la muralla, y hacia ella se precipitaron los dragones de Frisia y los de Pavía. Los granaderos británicos batían con pericia a sus descubiertos enemigos, pese a lo cual, "llegados al pie del muro y calculada instantáneamente la distancia que los separaba de la apetecida altura, poníanse los dragones en pie encima de sus monturas y se lanzaban al boquete que defendía el general Carpenter en persona".

Así lo narra Alfonso Danvila en su Guerras fratricidas de los españoles.

-Stanhope mandaba a los defensores y resistía aguardando el auxilio de las tropas del alemán Stahemberg. Pero había cometido el error de distanciarse en exceso del alemán y, como concluye el Marqués de San Felipe en sus célebres Comentarios, "hasta más de dos horas de la noche se dilató la sangrienta lid y pidió la capitulación Stanop, más arrogante que justa, porque quería salir libre con sus soldados. El duque de Vandoma se escandalizó mucho y dijo que (…) si no se rendían en una hora, no daría cuartel. Antes de ella se capituló", con los cual "salieron prisioneros cuatro mil ochocientos ingleses, con los generales Stanop, Hil y Carpenter". En los combates habían perecido 500 defensores y 900 asaltantes.-
     Entre los prisioneros ingleses se hallaban 8 escuadrones de Caballería (665 jinetes) y 8 regimientos de Infantería:
  • Regimiento de la Guardia.
  • Regimiento de Harrison.
  • Regimiento de Wade.
  • Regimiento de Dormer.
  • Regimiento de Bowle.
  • Regimiento de Dalziel.
  • Regimiento de Guardias Escoceses.
  • Regimiento de Dragones Reales (dos escuadrones).
  • Regimiento de Caballería de Harvey (cuatro escuadrones).
  • Regimiento de Caballería de Pepper (dos escuadrones).


 
El ejército borbónico abriendo fuego sobre los ingleses.




     Tales sucesos ocurrían una gélida jornada de diciembre de 1710. Stanhope justificó su derrota por "falta de municiones", aunque alguno de sus subordinados "esparció que las había mandado echar a un pozo para poderse valer de esta excusa". Los generales inglés y alemán se culparon mutuamente del desastre. "De esto se hizo gran sentimiento en Londres, y se resolvió no enviar más tropas a España, y en vez de ellas contribuir con dinero si se proseguía la guerra", consigna el marqués.




 
Jardínes de la Real Fábrica de Paños.

      Staremberg se acercaba por las altu­ras alcarrenas a socorrer a los vencidos. Llegaba con tropas de refresco. Traia 17000 de infanteria y 5000 caballos mas la arti­lleria. Su sorpresa fue inmensa al encontrar, junto al pueblecito de Villaviciosa, formado en orden de batalla al ejercito que durante los dos dias anteriores habia luchado con denuedo contra Brihuega... Pero esa es otra historia.

sábado, 8 de diciembre de 2012

8 de Diciembre. Milagro de Empel y Día de la Inmaculada Concepción


8 de Diciembre de 1585.- 

   El tercio de Bobadilla se encuentra aislado en la isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal y completamente rodeada por las tropas holandesas del almirante Holak. El cerco se va estrechando día a día hasta que el día 7 de diciembre, sabiendo que a los españoles hace tiempo que no les quedan víveres, el almirante holandés ofrece una rendición honrosa al Maestre Bobadilla... pero Holak no contaba con que la respuesta iba a ser: "Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos".




 
Plano de la isla de Bommel.




     El almirante hereje conoce bien a los españoles, al fin y al cabo él también en otro tiempo se sintió español. Sabe de su valor y arrojo, de su pericia y habilidad para salir airosos de situaciones límite, de su condenada cabezonería, de su temeraria obstinación, vamos, sabe de sobra cómo se las gastan los españolitos cuando de batirse el cobre se trata y sabe que es mejor dejarlos marchar con honores a pelear contra ellos, pero… ¿a qué esperan para rendirse? ¿acaso no ha sido magnánima su oferta de capitulación?.Enfadado por la respuesta de Bobadilla, Holak abre los diques de ambos ríos y el campamento queda rápidamente inundado. El único retazo de tierra firme que sobresale por encima de las aguas es el montecillo de Empel, en el que se atrincheran los soldados del tercio, dispuestos a presentar batalla y a morir allí si es menester.


 
Soldados de los Tercios españoles



     Los soldados del Tercio Viejo estaban a merced de su artillería (diez navíos de línea más un fuerte situado a la orilla del río Mosa), además, están sin víveres ni ropas secas con las que aliviarse del terrible invierno holandés, apenas sin enseres ni armamento, aislados en aquel pequeño montículo, sin posibilidad de recibir refuerzos o ayuda alguna, estaba claro que en aquella penosa situación las tropas españolas, unos 5.000 hombres,  como diría más tarde un afligido y dolorido Holak, no tenían otra opción que recibir con alivio su generosa oferta de capitulación. Pero no.
      Sin apenas esperanza y con la imposibilidad de su auxilio, el Tercio Viejo ya se preparaba para lo peor pues la mayoría de las pocas provisiones que les quedaban tuvieron que ser abandonadas a su suerte ante la violencia con la que se precipitó el agua sobre la isla. Tras este episodio y con el tercio dispuesto a aguantar cuanto se viniese encima, un soldado cavando una trinchera halló con algo duro. Era una imagen flamenca de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Los soldados del tercio eran muy católicos, y enseguida se tomaron el hallazgo como una señal divina.

     Así lo relata un contemporáneo:
“En esto, estando un soldado español haciendo un hoyo en el dique para guardarse debajo de la tierra del mucho aire que hacía junto a su tienda y cerca de la iglesia de Empel, a las primeras azadonadas que comenzó a dar para cavar la tierra saltó una imagen de la limpísima y pura Concepción de Nuestra Señora, pintada en una tabla, con tan vivos y limpios los colores como si se hubiera acabado de hacer.”

      La imagen se dispuso en un altar improvisado y los soldados se encomendaron a ella para que les ayudase en la batalla. Bobadilla para arengar a sus soldados en plena adoración se dirigió a ellos y dijo: "¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota, pero la Virgen Inmaculada viene a salvarnos. ¿Queréis que se quemen las banderas, que se inutilice la artillería y que abordemos esta noche las galeras enemigas?" "¡Si queremos!".
     D. Francisco Bobadilla, Maestre de Campo de los Tercios españoles,  otro que tenía los colmillos harto retorcidos de despachar enemigos, decidió que ya era hora de calentarse a la manera española, que no es otra que “calentar” al enemigo. Quiso la casualidad que a la noche siguiente, la del 7 al 8 de Diciembre, soplara un viento frío como la madre que lo parió que congeló hasta  las sucias barbas de los españoles, pero también las aguas del río Mosa, de tal manera que permitía caminar por encima del lecho como si fuera una autopista hacia la victoria. Así que los españoles, esos tipejos mal encarados, prepotentes y tendenciosos, pasaron de la penitencia al jolgorio, de sentirse víctimas –algunos soldados españoles, viendo imposible la victoria, habían planteado suicidarse antes que caer en una deshonrosa derrota ante los infieles- a ejecutores de herejes impíos y decidieron que por cortesía, debían hacerle una visita al hereje, quien por otra parte, andaba muy preocupado en dónde iba a meter tanto prisionero de tan seguro que estaba de la victoria… y ajeno por completo a la siniestra sombra en forma de guadaña que se cernía sobre su noble -y hereje- cogote.





     Esto ocurre un día antes de que el enemigo tenga pensado atacar.Al amanecer del 8 de diciembre de 1585, los soldados españoles marcharon sobre el hielo hacia la flota enemiga que no se esperaba un ataque total. Los combates fueron impecables para los españoles. Rebeldes y mas rebeldes morían, con una fiereza bestial los tercios acuchillaban y disparaban a todo aquel que se pusiese por delante, la sed de venganza acumulada por el asedio hacia que cualquier posible respuesta de los soldados holandeses fuese en vano. En el fuerte holandés situado a la orilla del río Mosa reinaba el desconcierto y el temor al ver que sus barcos estaban siendo destruidos. Finalmente los tercios de apoderaron de numerosas armas y provisiones. Los navíos  holandeses, uno tras otro, fueron, o cayendo en manos españolas o sirviendo de improvisada falla para disfrute de los, ahora sí, calientes españoles. Pero para los españoles, que ya se encontraban en su salsa, es decir, calentándose a sangre y fuego, no le era suficiente. El fuerte, esa mosca cojonera, causa de su mayor angustia y desdichas, el refugio del almirante Holak, fue su objetivo y motivo de excusa para poder calmar su sed de venganza infinita.







     No obstante la venganza no estaría completa hasta que acabasen con el fuerte. El Tercio Viejo se recompuso, rezó unas plegarias como sólo los españoles sabemos hacerlo –maldiciendo, renegando y jurando- y se lanzó furibundo, con los ojos de los soldados encendidos de ira, los rostros desencajados y clamando por Dios, por Santiago y cierra España en pos de la venganza. Ni que decir tiene que la desbandada holandesa fue total en cuanto el fuerte cayo en manos españolas, entre los que huían se encontraba el almirante Holak dejando dos frases para la historia:
"Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro"
"cinco mil españoles que eran a la vez cinco mil infantes, y cinco mil caballos ligeros y cinco mil gastadores y cinco mil diablos"

     Y casi sin darse cuenta, obtuvo la respuesta a su pregunta ¿a qué esperan para rendirse?. Un milagro, querido Holak: el milagro español de Empel o cómo la fe, el sentido del honor y del deber triunfa contra pronóstico por una simple casualidad, qué más dá fuera que una tablilla o un "tablao". ¿Qué no lo entiendes? Normal. Para entenderlo, tenías que haber sido español. Como Dios.


      La Virgen de la Inmaculada Concepción fue tomada desde aquel día como patrona de los tercios y hoy en día es la patrona de la infantería española, la mejor Infantería del Mundo, que la invocó en los momentos de mayor peligro, en Flandes y en Nápoles, en Lepanto y en Nueva Granada, en Cuba y en Filipinas, en el Rif y en el Sahara y en Bosnia y Afganistán. Allá donde un infante español arriesgaba su vida por su Patria ya fuera en campos, montañas, bosques o páramos de nuestra querida piel de toro y allá donde jamás se ponía el sol, jamás faltó una plegaria para  La Virgen Inmaculada.



 
Placa homenaje a la Infantería Española en la capilla de Empel, Holanda.



    

jueves, 6 de diciembre de 2012

CARTELES REPUBLICANOS DE LA G.C.E. (3)

 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 



 

SEGUIRÁ...

Resistencia de Talcahuano 1817





6 de Diciembre de 1817.-

    Después de la batalla de Chacabuco, el comandante realista Barañao con 800 jinetes que no llegó a tiempo para intervenir en Chacabuco y los fugitivos de la batalla que no lograron embarcarse en Valparaíso, se reunieron bajo el mando del coronel José Ordóñez, jefe del batallón Concepción, que tampoco había participado en ése encuentro. En pocos días el nombrado jefe realista reunió alrededor de 1.000 hombres y se fortificó en Talcahuano, Chile,  donde contaba con la cooperación de algunas naves de guerra. El  ejército patriota al mando de O'Higgins decidieron tomar por asalto la fortaleza de Talcahuano, antes de la llegada de una nueva expedición realista.



  
Coronel José Ordóñez








     El ejército realista estaba compuesto por unos 1.000 hombres y unas 50 piezas de artillería de diverso calibre, aparte de los cañones con que contaban las naves de guerra.

 El ejército patriota disponía de unos 3.700 hombres y algunas lanchas cañoneras. No hay datos precisos sobre la artillería.

El general insurgente Las Heras con 4 batallones, 20 artilleros y 40 hombres con hachas, picos, palas, y escaleras inició el ataque a la ciudad, el primer objetivo de ataque, El Morro; segundo, cerro del Cura.


 
El ejército patriota al asalto de Talcahuano



     Poco después de las 2,45 hs. am, dos batallones se lanzaron al asalto; sufrieron elevadas pérdidas al atravesar el foso, pero lograron escalar la primera muralla que defendía el recinto. En seguida llegaron los otros dos batallones y utilizando escalas penetraron en la fortificación. Los artilleros de las primeras baterías fueron aniquilados.

El intento de dos batallones para apoderarse del cerro del Cura fracasó debido a la eficacia del fuego enemigo y Las Heras quedo aislado en El Morro, intensamente batido por el fuego de la defensa. Cuando iba a emprender un nuevo ataque, recibió la orden de retirada impartida por O'Higgins.





 
El ejército realista aguantando el asedio.


     El repliegue se efectuó a plena luz del día, bajo el fuego de los cañones de la plaza. No obstante, los patriotas llevaron sus heridos y no alteraron en momento alguno la formación ni el aire de marcha.

    En el resto del frente patriota: Conde con tres batallones inició la aproximación hacia las posiciones enemigas simultáneamente con la agrupación Las Heras. A poco de iniciado el combate y olvidando que su acción era sólo de carácter demostrativo, Conde se lanzó a fondo contre le enemigo; consiguió llegar hasta el foso, pero fue rechazado con graves pérdidas.

     Las tropas transportadas en lanchones por la bahía de San Vicente se apoderaron de una cañonera enemiga. Ello hizo temer a los realistas un desembarco, y las baterías del castillo San Vicente fueron abandonadas por su personal. Ante el rechazo de la agrupación Conde, dichas tropas patriotas regresaron al punto de partida.

 
Resistiendo en las posiciones de Talcahuano.


     El ejército patriota tuvo que retirarse con numerosas pérdidas, unos 300 hombres entre muertos y heridos Los realistas tuvieron unos 150 bajas entre muertos y heridos y  mantuvieron Talcahuano en su poder y continuaron disponiendo así de un seguro lugar de desembarco y base para operaciones ulteriores, lo que habría de contribuir a la prolongación de la lucha por la independencia en territorio chileno.

martes, 4 de diciembre de 2012

CARTELES REPUBLICANOS DE LA G.C.E, (2)





  


 



 



  



 



 



 



 



 




Conquista de Alicante por Alfonso X de Castilla 1248

4 de Diciembre de 1248.-

   Las tropas castellanas mandadas por el infante Alfonso, futuro Alfonso X el Sabio, conquistan la ciudad de Alicante.
    En virtud del tratado de Cazola (Soria, 1179) entre Alfonso VII de Castilla y Alfonso II de Aragón, la frontera meridional de Aragón se fijaba en la línea que une Biar, Castalla, Jijona y Calpe. Por lo tanto Alicante pertenecía a la zona de expansión castellana. En el año 1243, el gobernante musulmán de la Taifa de Murcia, Muhamad ben Hud, firmó el Pacto de Alcaraz con el infante Don Alfonso, por el cual el reino musulmán de Murcia se ponía bajo protectorado castellano.


 
Alfonso X el Sabio.

     Aunque en principio se procedió a repoblar la ciudad, la carencia de suficientes pobladores cristianos unido a razones económicas prolongó la permanencia de la población musulmana. Sin embargo, el gobernador de Alicante, Zayyan ibn Mardanish, no aceptó el pacto y fue obligado acompañado de muchos pobladores a abandonar el área en 1247, fecha en la que comienza la soberanía castellana de Alicante. La conquista militar se finalizó el 4 de diciembre de 1248 con las tropas del rey castellano, comandadas por su hijo el infante Alfonso. Por el Tratado de Almizra firmado en 1244 entre los reyes de Castilla y de Aragón, en el que se fijaron los límites de la expansión de sus respectivos dominios en la línea de Biar a Villajoyosa, Alicante permaneció bajo soberanía castellana por un espacio de 48 años. El rey Alfonso X el Sabio, una vez tomada la villa a los andalusíes, conmemora la victoria denominando al castillo árabe construido sobre el monte Banu-l-Qatil (de donde proviene «Benacantil») «de Santa Bárbara», por coincidir esta festividad con el día de la toma de la ciudad por la cristiandad.


 
Soldados castellanos.


     Desde el principio, Alfonso X el Sabio intentó establecer en Alicante un grupo de cristianos numeroso dada la importancia militar y mercantil de la villa, pero el proceso repoblador fue lento y se prolongó a lo largo de todo el siglo XIII, aunque está poco documentado a causa de la desaparición de los Libros de Reparto. Los repobladores cristianos, principalmente castellanos y leoneses, recibieron todo tipo de privilegios y franquicias para facilitar su asentamiento. Con esta finalidad de asegurar mejor su creciente poblamiento e impulsar más activamente su mayor promoción económica y comercial, en agosto de 1252 Alfonso X otorgó a la ciudad el Fuero Real, muy parecido al de Córdoba. Dotó a la villa de un concejo fuerte, de numerosas exenciones fiscales y de un amplio término municipal, que abarcaba los municipios actuales de Agost, Monforte del Cid, Aspe, Novelda, Elda, Petrel, Busot, Aguas de Busot, Campello, Muchamiel, San Juan y San Vicente del Raspeig. Además, el rey castellano dispensó grandes medidas de favor al puerto de Alicante, considerado de gran valor estratégico.


 
Vista del puerto de Alicante con el castillo de Santa Bárbara al fondo.


Debido a una crisis dinástica por la sucesión de Sancho IV el Bravo, Alicante fue conquistada en abril de 1296 por la Corona de Aragón, a pesar de la resistencia del alcaide del castillo Nicolás Peris, terminando con la soberanía castellana.

 
Monumento a Nicolás Peris, en el interior del castillo de Santa Bárbara, al cuál los soldados aragoneses tuvieron que cortarle la mano después de muerto para poder quitarle las llaves de la fortaleza.

lunes, 3 de diciembre de 2012

CARTELES REPUBLICANOS DE LA G.C.E. (1)



      Uno de los fenómenos intrínsecos de la Guerra Civil española es la explosión cartelista. En el transcurao de aquellos primeros días de lucha callejera, los carteles configuraron, en el exterior, la imagen heroica de la revolución española-
     Los carteles republicanos son la piedra de Rosetta para descifrar la vida de las instituciones, de los partidos y comités republicanos durante la GCE. La mayoría de los cartelistas republicanos provenían del campo comercial, y la mayoría también formaban parte de sindicatos y asociaciones profesionales en absoluto ajenas a los avatares políticos del país.
      Al cartelismo le pasó lo mismo que a la revolución española, nació libre y multitudinario, fue posteriormente controlado y sometido al gobierno, y murió lentamente al ritmo de la derrota y la desmoralización. Este es un pequeño homenaje a aquellos artistas.














                                                  SEGUIRÁ.....