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domingo, 5 de enero de 2014

Fin del sitio de Tarifa. 1812



5 de enero de 1812.-





        El 19 de diciembre de 1812, el ejercito francés se presentó a la vista de la plaza y empezó inmediatamente los trabajos de asedio, haciendo trincheras y emplazando sus baterías de sitio con las que rompió el fuego el día 29. Tan continuado y certero fue el bombardeo francés que en la tarde de aquel mismo día quedó ya abierta y practicable una brecha de 300 toesas en la muralla por la parte contigua a la Puerta del Retiro y casi completamente derruido el torreón de Jesús.




Vista de Tarifa




    Era Gobernador de la plaza don Manuel Davan, y jefes de Ingenieros y Artillería don Eugenio lraurqui y Pablo Sánchez. Mandaba las fuerzas útiles nuestras Lorenzo Parra, quien tenía a sus órdenes 300 marineros de la Ciudad que voluntariamente se alistaron. Dichas fuerzas con otras de igual clase inglesa formaban nuestro ejército de defensa mandado por el protagonista del relato, general en jefe Francisco de Copons y Navía quien tenía de segundo jefe al coronel inglés Skerret.



General Francisco Copons y Navia.



     

       Fue entonces cuando el francés Leval, general de división, barón del imperio, oficial mayor de la legión de honor, gran cruz de la orden de Carlos Federico, comandante de las tropas expedicionarias francesas contra Tarifa, ofreció una honrosa capitulación que no fue aceptada por Copons, quien ordenó inmediatamente que se taponara la brecha con colchones y otros enseres.


      Se organizaron nuevamente los defensores aliados para el asalto y cubrieron el frente atacado. A la izquierda de la Puerta del Retiro y sobre las murallas del frente del torreón de Jesús, las tropas de los regimientos españoles de Irlanda y Cantabria; y cubriendo la brecha abierta, las compañías de granaderos y cazadores del Segundo Regimiento de Sevilla. Hacia la torre del Corchuelo el frente lo cubrían los aliados británicos del 87, 47 y 95 regimientos británicos, distinguiéndose especialmente los irlandeses del 87 regimiento de infantería al mando del teniente coronel Hugh Gough, quienes defenderían el rastrillo por donde pasaba el arroyo del Retiro y por donde pretendían entrar también los imperiales franceses.




Vista de las murallas de la ciudad.



       Rechazada por Copons la propuesta de rendirse, en la mañana del 31 se observó que los imperiales se disponían a avanzar siguiendo el curso del arroyo que, desbordado por las intensas lluvias que cayeron durante todo el asedio, arrastraba cuanto encontraba a su paso. Dispuso el enemigo el asalto a la plaza y éste dio comienzo a las 9 de la mañana, momento en el que embistieron la brecha 23 compañías de granaderos y cazadores al mando del general de brigada francés Thomas Jean Chassereaux, apoyadas por las demás fuerzas.


Recreación actual del sitio.


       El extraordinario valor y empuje del ejército imperial de Napoleón fue prontamente refrenado por el de los defensores españoles y británicos que, parapetados con colchones y otros materiales en una escarpadura interior detrás de las murallas y en las casas inmediatas, rompieron sobre los enemigos un mortífero fuego de fusilería, produciéndoles en poco tiempo más de 500 bajas. Tras media hora de infructuosos intentos los franceses desistieron del empeño. Escarmentado, no insistió en el ataque y retirándose a su campo, pidiendo Laval un armisticio para poder recoger a los heridos, en cuya tarea les ayudaron nuestros soldados, que recogieron también los del adversario, incluyendo varios oficiales y un coronel de polacos.


Momumento dedicado al general Copons en Tarifa.



   Durante todo el asedio, copiosas lluvias vinieron también en auxilio de los defensores, que vieron desde las murallas cómo se anegaban casi completamente los campamentos y trincheras del ejército sitiador que, descorazonado y aburrido, levantó finalmente el campo en la madrugada del 5 de enero con más de 1.000 bajas y dejando abandonadas sus posiciones y toda la artillería pesada, que no pudieron llevarse porque quedó atascada, junto a la mayor parte de las municiones y multitud de otros efectos.



Medalla otorgada a los defensores de Tarifa.



     

      De los 17 días que duró el sitio de Tarifa, 7 de ellos la brecha estuvo practicable y ni aún así los franceses pudieron tomar la plaza. Volverían a intentarlo con la llegada del buen tiempo en primavera, pero para entonces la Guerra estaba ya dando un giro a favor de los aliados.

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