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viernes, 1 de julio de 2016

Batalla de La Higueruela. 1431


 1 de julio de 1431.-

     Se produce el enfrentamiento conocido como la batalla de "La Higueruela", así conocida porque lo único que quedó vivo en el campo de batalla despues del feroz combate fue una solitaria higuera

   . El ejército castellano, al mando del rey Juan II, estaba compuesto por las tropas reales, mesnadas nobiliarias, las tropas de los caballeros de Santiago y 3.000 lanzas de Don Álvaro de Luna. Penetraron desde Córdoba y establecieron el campamento en las inmediaciones de Sierra Elvira, situada a unos 10 kilómetros de Granada. El rey dividió su ejército en tres columnas: una se internó en la Vega de Granada, otra se dirigió hacia la Serranía de Ronda y la tercera lo hizo hacia la zona de Montefrío.



                     Idealización del rey Juan II por José María Rodríguez de Losada, Ayto. de León.


      Estos movimientos no pasaron desapercibidos entre los hispanomusulmanes del Reino nazarí de Granada, que llegados de todos los rincones, se dispusieron a defender la capital. Unos llegaron de la Serranía de Ronda, otros de las tierras altas de Baza, otros de la Alpujarra, caballeros armados como el mejor cristiano y campesinos armados con sus aperos de labranza, todos dispuestos a oponer resistencia.

      Distinguíanse los caballeros de Granada, por su táctica en combatir, la velocidad de sus caballos, la limpieza de sus armas y la elegancia de sus vestiduras... pero comenzaron los peligros y las pruebas de valor cuando hizo acto de presencia la infantería de Granada. Chocaron los preteles de los caballos y los jinetes, encarnizados, luchando mano a mano, no se podía avanzar un paso sin pisar el cadáver de un adversario...


                                   http://4.bp.blogspot.com/-hQ_VRqPi4lM/UksAn1HgPII/AAAAAAAAAig/MY165DS5sl4/s1600/Hombres+de+armas+y+jinetes+en+la+batalla+de+Higueruela.jpg
Encuentro de la caballería castellana y la granadina, detalle del fresco "la batalla de la Higueruela", en el Monasterio del Escorial

      Desplegado el ejército castellano, Don Juan II montó a caballo a la puerta de su tienda, cabalgó con una gran comitiva de grandes y capitanes y dió al grueso del ejército la señal de ataque. Juan Álvarez Delgadillo desplegó la bandera de Castilla. La primera línea musulmana, formada por aquella muchedumbre de rostros denegridos, trajes humildes, armas groseras y modales de rústica fiereza fue arrollada en el primer empuje castellano. Chocaron por fin con los caballeros de Granada y comenzó una fiera lucha cuerpo a cuerpo entre jinetes y caballos. Ninguno de ambos bandos cejaba en la pelea. En un momento dado el Condestable de Castilla enardeció a sus caballeros con voces de "¡Santiago! ¡Santiago!".

                                                                                          
                                  
                               
                                                       Alvaro de Luna, Condestable de Castilla.


        Un primer escuadrón de Mohammed IX (capitaneado por un caudillo que los castellanos le llamaban "el Cojo" salió a hacer frente a las fuerzas castellanas cerca del actual municipio de Peligros (al que los hispanomusulmanes llamaban Andar al Samal o Andarasemel), atacó en un primer momento a los caballeros de Calatrava que pronto tuvieron que ser auxiliados por los condes de Niebla, Ledesma y Castañeda con dos mil caballos.



                          Detalle del fresco que representa a ballesteros castellanos durante la batalla.

           Los granadinos comenzaron a flaquear y pretendieron replegarse en orden, pero no pudieron resistir el empuje de la caballería castellana y huyeron a la desbandada.
En la batalla pereció la flor y nata de la caballería y nobleza granadina. Según fuentes árabes "nunca el Reino de Granada padeció más notable pérdida que en esta batalla".
12.000 soldados musulmanes murieron en esa jornada y la victoria cristiana tuvo tal repercusión que el Papa autorizó fiesta en tierras de Castilla cada 1 de julio por la trascendencia de este logro militar. 


                                                                 Caballería castellana.

       Juan II no sacó provecho de su victoria; mal aconsejado por algunos de sus nobles -celosos de la gloria que en aquella jornada se habla ganado el Condestable,( que según "La Crónica de Juan II" Don Álvaro de Luna recibió un soborno por parte de los nazaríes: pasas e higos dentro de las cuales había una gran cantidad de monedas de oro).a desunión interna, así como el hecho de que posiblemente no hubiese una idea de conquista, impidió que se aprovechase la ocasión y se tomase Granada. Ésta, además, se encontraba más desprotegida puesto que un terremoto, que sacudió toda la provincia, destruyó parte de los muros de la ciudad.,

“Batalla de la Higueruela”  Manuel Espinar. Por José Enrique Granados en Curiosidades Elvirenses
                                Detalle del fresco en la Sala de las Batallas del Monasterio del Escorial.

        Poco después de la batalla las tropas castellanas iniciaban su retirada hacia Castilla. El rey fue recibido victorioso en Córdoba y, sobre todo, en Toledo, donde se llevaron a cabo grandes ceremonias y celebraciones. En las décadas siguientes, los enfrentamientos internos en Castilla impidieron reanudar importantes operaciones militares sobre Granada hasta la conquista por los Reyes Católicos.

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