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jueves, 2 de mayo de 2013

Levantamiento del 2 de Mayo en Madrid 1808

 2 de mayo de 1808.-


       Harto de la ocupación de las tropas francesas y de que la monarquía española estuviera en manos de Napoleón, el pueblo de Madrid explotó el 2 de mayo de 1808 contra la injerencia extranjera. Fue una lucha desigual entre un ejército poderoso y unos ciudadanos armados con navajas, macetas y aceite hirviendo. El levantamiento fue aplastado, pero trajo una guerra que expulsó a los franceses de España.



Monumento al pueblo de Madrid en la Plaza del 2 de Mayo.

      Tras la firma del tratado de FontainebleuNapoleón decidió crear un Estado satélite conforme a sus designios. Así, las tropas francesas comenzaron a ocupar distintas localidades españolas, controlando las comunicaciones con Portugal, además de Madrid y la frontera francesa. Ante esta situación amenazante, en marzo de 1808, la familia real se vio obligada a retirarse del Palacio Real, lo cual derivó en el Motín de Aranjuez y la posterior coronación de Fernando VII.



Motín de Aranjuez.






      
Esta situación fue aprovechada ampliamente por Napoleón, quien obligó a ceder la corona española a José Bonaparte, su hermano, hecho que sería conocido luego como las Abdicaciones de Bayona.
Por otra parte, en Madrid se conformó una Junta de Gobierno en clara representación del rey Fernando VII.  No obstante ello, el poder efectivo fue a parar a manos de Murat, líder de las tropas francesas en España,  quien manipuló a su antojo a la Junta. Fue el mismo Murat el que pidió el 27 de abril la autorización para llevar hacia Bayona a los hijos de Carlos IV que aún permanecían en la ciudad, la reina de Etruria, María Luisa, y el infante Francisco de Paula. A pesar de la negación inicial de la Junta a dicha solicitud, en una reunión realizada la noche anterior al 2 de mayo y ante las órdenes impartidas por Fernando VII, la Junta de Gobierno depuso su parecer y accedió a tales requerimientos, provocando la reacción del pueblo entero.


2 de Mayo, por Justo Jimeno Bazaga.


      Con la gestación del levantamiento popular de los madrileños,  comenzaron a constituirse partidas de barrio dirigidas por súbitos caudillos espontáneos y se alzaron en armas con el fin de  impedir el acceso a la ciudad de nuevas tropas francesas.


Muerte de Manuela Malasaña durante el levantamiento del pueblo de Madrid.







      En este contexto, Murat puso en práctica una táctica voraz. En el momento en que la multitud se disponían a acantonarse en las puertas que cercaban a Madrid para frenar la llegada de las fuerzas francesas, la mayor parte de las tropas de Murat, alrededor de  30.000 hombres, lograron penetrar e ir en camino  hacia el centro. A pesar de ello, la gente siguió luchando durante toda la jornada utilizando cualquier objeto que fuera susceptible de ser utilizado como arma, como piedras, agujas de coser, macetas arrojadas desde los balcones etc.




Carga de los mamelucos, por Francisco de Goya.


       Mientras se desarrolló la lucha, los militares españoles permanecieron, siguiendo órdenes del capitán general Francisco Javier Negrete, acuartelados y pasivos. Sólo los artilleros del Parque de Artillería en el Palacio de Monteleón desobedecieron las órdenes y se unieron a la insurrección. Los héroes de mayor graduación fueron los capitanes Luis Daoíz y Torres, que asumió el mando de los insurrectos por ser el más veterano, y Pedro Velarde Santillán. Con sus hombres se encerraron en el Parque de Artillería de Monteleón y, tras repeler una primera ofensiva francesa al mando del general Lefranc, murieron luchando heroicamente ante los refuerzos enviados por Murat, así como el teniente Jacinto Ruiz y los alféreces de fragata José Hezeta y  Juan Van Halen, este último herido de gravedad.




Daoiz y Velarde en la defensa del Parque de Artillería de Monteleón


      La represión fue cruel. Murat, no conforme con haber aplacado el levantamiento, se planteó tres objetivos: controlar la administración y el ejército español, aplicar un riguroso castigo a los rebeldes para escarmiento de todos los españoles y afirmar que era él quien gobernaba España. La tarde del 2 de mayo firmó un decreto que creó una comisión militar, presidida por el general Grouchy, para sentenciar a muerte a todos cuantos hubiesen sido cogidos con las armas en la mano. El cálculo de las bajas realizado por los historiadores estima que murieron alrededor de 500 españoles y hubo 180 heridos, mientras los franceses tuvieron casi 1.700 muertos, cerca de 500 heridos y 251 desaparecidos. Ese fue el balance de uno de los días más importantes en la historia de España.



Fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya.


     Murat pensaba haber acabado con los ímpetus revolucionarios de los españoles, habiéndoles infundido un miedo pavoroso y garantizando para sí mismo la corona de España. Sin embargo, la sangre derramada no hizo sino inflamar los ánimos de los españoles y dar la señal de comienzo de la lucha en toda España contra las tropas invasoras.


El alcalde de Móstoles declara la Patria en peligro, óleo de Antonio Pérez Rubio.

     El mismo 2 de mayo por la tarde, en la villa de Móstoles, ante las noticias horribles traídas por los fugitivos de la represión en la capital, un destacado político, Juan Pérez Villamil, Secretario del Almirantazgo y Fiscal del Supremo Consejo de Guerra, hizo firmar a los alcaldes del pueblo (Andrés Torrejón y Simón Hernández) un bando en el que se llamaba a todos los españoles a empuñar las armas en contra del invasor, empezando por acudir al socorro de la capital, el día 3 se unieron Asturias, Andalucía y Extremadura.




Grabado francés sobre el levantamiento del 2 de Mayo.
 

       Napoléon destacó que el origen de todos sus males comenzaron en España:

"Esta maldita Guerra de España fue la causa primera de todas las desgracias de Francia. Todas las circunstancias de mis desastres se relacionan con este nudo fatal: destruyó mi autoridad moral en Europa, complicó mis dificultades, abrió una escuela a los soldados ingleses… Esta maldita guerra me ha perdido".

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