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lunes, 19 de enero de 2015

Batalla de Torata 1823


19 de enero de 1823.-


      Se produce el combate ocurrido en las alturas de Torata (pueblo ubicado al noreste de Moquegua) entre el Ejército Libertador del Sur al mando del general argentino Rudecindo Alvarado y el Ejército Real del Perú al mando del brigadier Jerónimo Valdés y que culminó con la derrota independentista cuyo ejército sería completamente destruido dos días después en la Batalla de Moquegua.



 General Jerónimo Valdés. En reconocimiento a sus victorias sobre los patriotas recibió el título de vizconde de Torata.



     El combate se inició a las 9 de la mañana con un vivísimo tiroteo, las tropas reales hacían fuego por escalones retirándose lentamente hacia las alturas de la posición que ocupaban por su parte las fuerzas del Alvarado atacaban en columnas paralelas sostenidas por el batallón nº 5 y los granaderos de los andes. Al caer de la tarde los realistas habían logrado contener exitosamente el avance de sus enemigos, a eso de las 5 p.m. cuando Valdés defendía las penúltimas alturas de Torata hizo su aparición en el campo realista el general Canterac quien habiéndose adelantado con sus ayudantes a la división que mandaba comunicó la cercanía de los refuerzos realistas, esta noticia aumento la moral de los soldados de Valdés.



General Rudecindo Alvarado.



     Mientras tanto los independentistas continuaban su avance, su derecha estaba constituida por el batallón de la legión peruana, el centro por el regimiento del río de la plata (formado por la unión de los batallones nº 7 y nº 8 de los andes) y la izquierda por el nº 4 de chile y el nº 11 de los andes que a su vez tenían como reserva al nº 5 de chile, la derecha de este era protegida por los granaderos de los andes y dos piezas de artillería.



Cerro Baúl Mistico, Torata.




     Los realistas, ocupando buenas posiciones defensivas, formaban con el batallón del Centro a la izquierda seguido por parte del Gerona, 50 cazadores montados y el resto del Gerona a la derecha, el grueso de su caballería se encontraba a retaguardia.

Alvarado adelantó al nº 4 y el nº 11 sobre la derecha realista cuyos jefes calificaron este movimiento como "débil y falto de arte" por la forma en que se ejecutó, el general chileno Francisco Antonio Pinto por su parte reconoce que la infantería patriota no avanzó uniformemente siendo que mientras los batallones de la izquierda sufrían todo el fuego enemigo, los de la derecha aún se encontraban fuera de tiro.
Aprovechando esta situación Valdés ordenó a tres compañías del Gerona entre las que figuraban dos de preferencia formadas por soldados españoles peninsulares reforzaran la derecha y atacaran a la bayoneta a los independentistas que aún se encontraban en marcha, la carga le fue confiada al Coronel Cayetano Ameller jefe del Gerona cuyos soldados al grito de ¡Viva el Rey! se lanzaron cuesta abajo rompiendo la izquierda enemiga siendo que los soldados dispersos arrastraron con ellos al nº 5 que constituía la única infantería de reserva de su línea, viendo el éxito de esta acometida Valdés ordenó el ataque pronto y general de toda la infantería y caballería disponible, el resto del Gerona bajo el mando de su 2.º jefe Domingo Echizarraga atacó al regimiento del río de la plata mientras que Espartero con su batallón del centro cargó a la legión peruana apoyado por los dragones de Arequipa y los cazadores montados; refiere el general Miller en sus memorias que en esta ocasión el regimiento del río de la plata mostró una gran falta de disciplina pero que el número 4 de chile y la legión peruana se condujeron bien, este último cuerpo se encontraba mandado por el teniente coronel Pedro de la Rosa y recibió la carga de la caballería y la infantería realista al grito de ¡Venid, españoles, venid y probad el valor de la Legión! retirándose únicamente del campo tras haber perdido las tres cuartas partes de su efectivo.




Cabo del Rgto. de Infantería Ligera Gerona


    En el campo realista las bajas fueron también sensibles, el mismo Espartero perdió dos caballos y recibió tres heridas de bala y una de bayoneta mientras encabezaba la carga de su batallón. De menor consideración fueron las heridas de Valdés y Ameller, mientras que el Teniente Coronel Feliciano Asín y Gamarra que mandaba la caballería fue mortalmente herido, en su conjunto la victoria costó a los realistas 250 hombres que el jefe de Estado Mayor califico como "casi irremplazables por su calidad" sin embargo las pérdidas del ejército unido fueron mucho mayores según versión independentista ascendieron a 500 soldados fuera de combate entre muertos y heridos, los realistas las calcularon en 700 inclusos 27 oficiales heridos que fueron capturados.



Pieza de Artillería en acción.



     El ejército de Alvarado se retiró a Moquegua mientras que el realista se ocupó de recoger el botín y asistir a los heridos de ambos bandos que quedaron regados en el campo, en esta labor se distinguió el padre Alvino Odena religioso franciscano y capellán del escuadrón Dragones de Arequipa que había prestado servicios espirituales a los moribundos aun durante el combate.

Al día siguiente se unió a la división de Valdés la que mandaba Canterac, con este refuerzo el ejército realista alcanzaba un número similiar al de sus contrarios estando ahora compuesto por 1.765 soldados de infantería y 757 de caballería lo que unido a la reciente victoria les daban confianza en un próximo y definitivo triunfo.

Dos días después de la acción de Torata ambas fuerzas volverían a enfrentarse en la batalla de Moquegua.

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