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jueves, 14 de mayo de 2015

Sorpresa de Los Robles 1630


14 de mayo de 1630.-


    Durante una expedición contra los indios mapuches comandada por el gobernador de Chile Francisco Laso de la Vega Alvarado, el ejército español sufre una emboscada en Los Robles a manos del cacique Butapichón.



Mapa de Chile del siglo XVII.




     A pesar del estado precario de salud del gobernador, este  partió al frente del grueso del ejército hacia las ciénagas de Purén para realizar una expedición de castigo contra los mapuches que habian atacado varias ciudades españolas. El enemigo le hizo el vacío y tuvo que dar la vuelta sin combatir. Entre tanto, Butapichón pasó el Biobío en mayo y se situó en Coyanco. El gobernador partió desde Yumbel con cuatrocientos españoles y cien indios auxiliares en persecución del cacique; llevando a los infantes a la grupa de la caballería, sin darle alcance en dos días de rápidas marchas. A las cuatro de la tarde del 14 de mayo hizo alto en un sitio que unos llaman los Membrillos y otros los Robles, en la ribera izquierda del Itata. No se divisaba al enemigo. El gobernador, abrasado por la fiebre, que los dos días de campaña habían agravado, se recostó sobre la yerba. Lo mismo hicieron los soldados, que también iban rendidos por la fatiga.



Comate entre mapuches y españoles.


    Los indios que estaban ocultos en un monte vecino aprovecharon el descuido para caer sobre el campamento español por tres puntos distintos, con tal ímpetu y rapidez que alcanzaron a matar a varios soldados antes de que el grueso se diera cuenta del asalto. Las compañías de caballos, que estaban a retaguardia, arrolladas por los indios, atropellaron a los infantes, produciendo una confusión indescriptible.




Guerreros mapuches.

 Los españoles, en la imposibilidad de usar los mosquetes y arcabuces, trabaron el combate al arma blanca, sin formación ni mando. "Esto duró más de una hora sin que conociese soldado a su capitán, ni capitán a soldados. Todo era voces y todo una confusión horrible. Peléabase desordenadamente pero con maravilloso valor" (Tesillo).


Mapuches atacando a los desprevenidos españoles.

     El gobernador logró montar a caballo sin más armas que su espada, y si no pudo dirigir la acción, a lo menos alentó a los suyos. La noche puso término al combate. Los indios se retiraron, llevándose numerosos prisioneros. Lazo de la Vega quedó dueño del campo, pero tuvo veinte muertos (Tesillo los eleva a cuarenta), cuarenta heridos y un número de prisioneros que no se puede fijar, porque la gran mayoría de ellos lograron fugarse durante la retirada de los mapuches.


     Tras la batalla Laso de la Vega optó por organizar un ejército enorme con el que derrotar a los mapuches. Su expedición terminó por tener que ir a ayudar a someter la rebelión de los calchaquíes en el Cuyo.

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