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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Combate contra buques de la Regencia de Argel. 1751

 28 de Noviembre de 1751.-

      En medio de la paz general de que España disfrutaba después del Congreso de Aquisgrán, no desatendía el marqués de la Ensenada la vigilancia marítima y por ello mantenía dos divisiones navales, consiguiendo con ellas refrenar el corso y hacer prácticos marineros á los tripulantes.

 
Zenón de Somodevilla, Marqués de la Essenada, el gran reformador de la Armada Española.


      Ocurrieron con frecuencia encuentros con galeotas ó embarcaciones de escasa significación, no teniéndola tampoco los hechos de armas hasta que, hallándose el capitán de navio D. Pedro Stuart con el de su mando, nombrado Dragón, y el América sobre el cabo de San Vicente, avistó otros dos, que en el reconocimiento resultaron enemigos: Eran el Danzik, de 60 cañones, y el Castillo Nuevo, de 54, pertenecientes á la Regencia de Argel y situados en aquel paraje á la espera de naves cristianas. Iniciado el combate á las cinco de la tarde del 28, escurrió el bulto en la oscuridad el Castillo Nuevo, dejando solo á su compañero, que tuvo que hacer cara á los dos españoles, pero no con desventaja, porque hallándose éstos á barlovento, la gruesa mar les impedía abrir las portas de la batería baja y servirse de los cañones de mayor calibre, mientras que el berberisco usaba de los suyos por la razón misma de elevar la escora del navio los batiportes.



 
 D. Pedro Fitz-James Stuart y Colón de Portugal  (Madrid, 1720-1789)


      Todo el día  se cañonearon á distancia, teniendo unos y otro descalabro en la arboladura, que paralizó la pelea mientras lo remediaban. Arrió la bandera el argelino, volviéndola á izar al poco rato. Desde las dos y media, en que se pusieron á tiro otra vez, se reanudó el combate á ratos; la mar arbolada no consentía hacerlo con efecto, hasta que se aproximaron los nuestros y acabaron de vencer la resistencia, abordando el navío mahometano é incendiándolo de seguida, visto no ser posible sostenerlo á flote. Constaba su dotación de 564 hombres, de los que murieron en el combate ó ahogados 194. Entre los prisioneros había 90 heridos, incluso el Arráez, tres oficiales y seis renegados. Se rescataron 50 cautivos cristianos.






 
Maqueta del Navío Dragón.

     De nuestra parte, si bien los aparejos y velamen quedaron con mucho destrozo, no hubo que sentir pérdida más que de 29 hombres, atribuyéndose la moderación a las precauciones adoptadas por el Comandante. Fue, por tanto, elogiado, alcanzando recompensa del Rey y aplauso público.

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