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domingo, 7 de abril de 2013

batalla de Bomboná 1822



7 de abril de 1822.-



       Hacia las 3 de la tarde de tal día como hoy, se inició la batalla de Bomboná, la más sangrienta de todas las libradas en la época de la Independencia.

    Bolívar dirigió la batalla desde lejos, situándose a prudente distancia, cerca de la actual Piedra de Bolívar y aun sabiendo que la posición era formidable dijo: “no debemos permanecer aquí, ni podemos retroceder. Tenemos que vencer y venceremos”, ordenando a sus tropas, unos 2.400 hombres, descender hacia el puente de terraplén sobre el rio Cariaco para atacar a las fuerzas realistas. El coronel realista Basilio García se estableció defensivamente en las alturas de Cariaco. Su fuerza, que eran de aproximadamente 1.055 combatientes, estaba constituida por 3 batallones de infantería los cuales eran el Aragón, Cataluña y milicias de Pasto y 2 cañones.


Plano de la batalla.


       En los primeros 30 minutos de combate,  los batallones Bogotá, Vargas y escuadrones de Guías, al mando del general Pedro León Torres, fueron masacrados y reducidos a la mitad bajo el fuego de metralla de los realistas que desde posiciones ventajosas disparaban sobre segur.
       El batallón Rifles a mando del General Manuel Valdés atacó el flanco derecho realista localizado a mayor altura en la Loma de Paja, para luego trepar por la loma de Piquiurco, atravesar la montaña La Leonera y pasar la quebrada a la altura de Jusepe, para descender por el costado y la retaguardia de las trincheras que defendían en Catambuquillo tres compañías del Batallón Aragón. Venciendo a dos avanzadas que estaban en territorio de Bomboná, lograron su objetivo y al atardecer habían tomado posesión del ala derecha realista.

                                                               Batalla de Bomboná.



        Bolívar estaba confundió y apesadumbrado, porque no sabía a ciencia cierta que había sucedido con el batallón Rifles, solamente era consciente que había perdido en pocas horas la mitad de sus hombres, se calcula, según los diarios de campo, que mas de 1000 la mayoría muertos, mientras que las pérdidas realistas fueron de unos 250. Por eso se destruyó el armamento sobrante y los muertos fueron incinerados en el mismo campo.
 Al día siguiente, el campo opuesto estaba vacío, porque en la noche, las tropas realistas se retiraron estratégicamente hacia el sur, al sitio llamado la Güaca, desde donde retaron al libertador a volver a atacar y en un gesto de gran caballerosidad le devolvieron la bandera del batallón Bogotá, que había sido tomada por el batallón Cataluña.



Placa conmemorativa de la batalla.


        Las puertas de Pasto siguieron cerradas para el Libertador, quien tuvo que dar marcha atrás hasta la población El Trapiche (hoy Bolívar), en el departamento del Cauca, dejando a su espalda casi 300 heridos que con gran gallardía y caridad, fueron atendidos por los realistas en el Hospital de sangre de Consacá y a medida que se recuperaban tenían libertad de regresar o no a su ejército. El general venezolano Pedro León Torres, gravemente herido en la batalla, fue cuidado hasta su muerte en la población de Yacuanquer.


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