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miércoles, 24 de abril de 2013

Batalla de Mühlberg 1547

 24 de abril de 1547.-


   Se produce la  Batalla de Mühlberg, acción que tuvo lugar en esta localidad alemana entre las tropas de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico y las de la Liga de Esmalcalda, con el triunfo de las primeras. La reforma luterana estaba creando una escisión no sólo religiosa, sino también política en el seno del Sacro Imperio Romano Germánico. Los opositores al emperador Carlos V formaron la Liga de Esmalcalda y desafiaron la autoridad imperial. Carlos y su hermano el archiduque Fernando (futuro emperador) se unieron para combatir contra la Liga.


Busto de Carlos I de España y V de Alemania en el Museo del Prado, Madrid.


      Las tropas imperiales dirigidas por el duque de Alba y encabezadas por el propio emperador Carlos V, estaban compuestas por  8.000 veteranos de los tercios españoles, 16.000 lansquenetes alemanes, 10.000 italianos comandados por Octavio Farnesio y otros 5.000 belgas y flamencos capitaneados por el conde de Buren, Maximiliano de Egmont. En total, 44.000 soldados de infantería a los que hay que añadir otros 7.000 de caballería.


Fernando Álvarez de Toledo, Duque de Alba.


     El ejército de la Liga mandado por el elector de Sajonia,  Juan Federico de Sajonia  y el landgrave de Hesse,  Felipe I de Hesse, contaba con una fuerzaestimada en unos 85.000 hombres y 125 piezas de artillería.
Cada ejército observa al enemigo desde la otra orilla. Cuando el elector de Sajonia avanza por su orilla hacia Mühlberg, Carlos V ordena al duque de Alba que localice una zona adecuada para cruzar el rio y atacar a los protestantes y se hiciera con barcas para el traslado de las fuerzas de combate a la otra orilla. 


El ejército imperial cruzando el río Elba.




       Todos los puentes cercanos habían sido destruidos y el caudaloso río impedía el asalto al campamento enemigo. Con la ayuda de un campesino local las tropas imperiales localizaron un paso relativamente practicable. Ahí es donde aparece una figura aún desconocida pero que durante los siguientes años sería un hombre muy distinguido en el ejercito español, hablamos de Cristóbal de Mondragón quien en medio de la niebla al frente de una  sección de arcabuceros españoles se desnudaron  y se echaron al agua y en el más absoluto de los silencios, avanzaron hacia la otra orilla, con las espadas en la boca y los arcabuces en lo alto. Los arcabuceros pasaron a la otra orilla, neutralizaron a los exploradores del enemigo y prepararon una pequeña   cabeza de puente  para la llegada de más tropas imperiales en barcas o vadeando el rio con el agua en el  pecho como ellos habían hecho previamente.



Representación de la batalla de Mühlberg en un grabado de 1550.



     El duque de Alba ordenó que toda la caballería ligera (húngara, española e italiana) cruzara el vado con un arcabucero a la grupa.
Seguidamente, cruzaron los hombres de armas de Nápoles, y la caballería del conde Mauricio.
Con este grupo cruzó el emperador a caballo el río metiéndose en el agua, acompañado del villano que indicó el vado, haciéndole dar al cruzar dos caballos – igual número que le habían robado – y 100 escudos en recompensa por su guía. Es el momento que Tiziano inmortalizó al emperador en su famoso retrato ecuestre.






Carlos V en Mühlberg.


      Dejando la caballería ligera a los arcabuceros que habían pasado, se adelantó toda la caballería en persecución del enemigo, mientras el puente continuaba montándose
En vanguardia de la caballería iba a cargo del duque de Alba y el emperador y su hermano.
El duque de Alba contaba con cuatro escuadrones de caballería. El primero del príncipe de Salmona con Antonio de Toledo, llevando 400 caballos ligeros y 100 arcabuceros a caballo. El segundo de 500/450 caballos ligeros húngaros. El tercero los del duque Mauricio, 600/800 hombres de armas y 200 herreruelos. Y el cuarto, los 220/300 hombres de armas de Nápoles a cargo del duque de Castrovillar. A este caballería se le había añadido infantes que habían cruzado el río por cuenta y riesgo.
El emperador y su hermano mandaban sobre dos escuadrones: uno de 400/600 lanzas y 300/400 herreruelos, y otro de 600 lanzas y 300 herreruelos.



Carlos V y su hermano al frente de la caballería imperial.

     Los arcabuceros que pasaron a lomos de los caballos, estaban al mando de Alonso Vivas, pero quedaron atrasados. Juan Federico, fue sorprendido al no ser avisado por los exploradores de la llegada del enemigo a su orilla del rio.
Después de  tres leguas, los protestantes se detuvieron, entonces Juan Federico ordenó una carga contra la caballería de la vanguardia imperial, de manera que rompiéndola, tuvieran tiempo para atrincherarse un bosque cercano, desde donde podrían retirarse con mayor seguridad o guardar posición fuerte para combatir.



Armadura y celada usada por el Emperador en la batalla. Patrimonio Nacional, Real Armería, Madrid.

     Tras cruzar un arroyo, los escuadrones   de  vanguardia se colocaron en línea, preparándose para dar una carga sobre el enemigo. Los húngaros por la derecha, reforzados por los herreruelos del duque Mauricio ejecutaron la primera carga después de una descarga  de arcabuceros, y tras esto, el duque de Alba dio orden se tocaran las trompetas en señal de carga general, guiando él mismo los hombres de armas de Nápoles.


Herreruelos españoles.

 
      La caballería protestante fue rota, y puesta en retirada, a continuación quedó deshecho el escuadrón de infantería que estaba en segunda línea. Lo que ocurrió, fue una huida vergonzosa de las tropas de la Liga de Smakalda; cuando quisieron reaccionar habían saltado por sorpresa sobre ellos la furia de la infantería española y de los lansquenetes alemanes.
El duque de Alba y Mauricio de Sajonia persiguieron a los protestantes. Con un destacamento de arcabuceros, Carlos V impidió a las tropas protestantes refugiarse en Ingolstadt provocando la huida hacia Wittenberg. Carlos V , al frente de la caballería, frenó en seco a la vanguardia enemiga  y entonces el grueso del ejército imperial cargó contra  el flanco de la infantería protestante y la puso en fuga.


Caballería imperial cargando sobre la protestante.


      Por su parte los arcabuceros, mucho más efectivos en abatir enemigos en retiradas que la lenta infantería portadora de picas disparaban a placer contra la multitud. Finalmente tras apenas sufrir bajas y causar una gran mortandad entre las filas enemigas, el emperador Carlos I consolidó su poder y la supremacía en el imperio de la religión católica. Todos los príncipes protestantes de la Liga murieron en la batalla menos Juan Federico quien fue hecho prisionero a pesar de que se intento refugiar en Wittenberg y la Liga Smalkalda fue disuelta. Para la historia quedarían las palabras de Carlos I de España y V de Alemania:"Vine, vi y venció Dios".


+Soldados de los Tercios españoles en Mühlberg.


      Tras la batalla, Carlos I llamó ante su presencia a aquellos primeros arcabuceros españoles que consiguieron cruzar a nado el río y que dieron la victoria a los imperiales. El rey los recompensó con una vestimenta de terciopelo grana, guarnecida de plata, y cien ducados.

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