Seguidores

domingo, 14 de abril de 2013

Proclamación de la II República española. 1931

14 de abril de 1931.-


      Se proclama en España la Segunda República, tras la celebración de unas elecciones municipales. Bien es cierto que unas elecciones municipales no arbitran un cambio de régimen ni legitiman la deposición de un rey, pero también lo es que Alfonso XIII hizo bien poco por mantenerse en el trono.
Las causas que motivaron la instauración del régimen republicano fueron principalmente el agotamiento del sistema político de la Restauración y la incapacidad de la monarquía de asumir sus errores durante la Dictadura. A partir de abril de 1931 quedó claro que el descontento popular iba orientado hacia una respuesta antimonárquica y pro republicana.

Alegoria de la República.




      En ello tuvo mucho que ver la caída de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (29 de enero de 1930) que, apoyada por la monarquía, había tenido un triste final. El rey, Alfonso XIII, estaba más aislado que nunca, la clase obrera lo consideraba el símbolo de la opresión, la clase media no le perdonaba los siete años de dictadura, incluso para la clase dirigente la monarquía ya no representaba una solución de continuidad.






      En los más de cincuenta años de monarquía que siguen a la I Republica (1873-74), se suceden dos borbones Alfonso XII y Alfonso XIII. Este régimen se caracteriza por representar un freno al progreso y por su alto grado de corrupción, explotación y represión.
En esta situación la oposición republicana constituida por fuerzas políticas, sindicales y sociales de talante progresista, va poco a poco organizándose a lo largo de los años, mientras el régimen monárquico entra progresivamente en una fase de decadencia fruto de las razones antes citadas.






      Así llegamos al año 1931, en que el régimen monárquico se encuentra inmerso en una profunda crisis. El rey nombra un nuevo gobierno e intentando demostrar buena voluntad al pueblo, convoca elecciones municipales. Desde su alejamiento de la realidad del pueblo español, el monarca y su gobierno ignoran la antipatía que este pueblo les profesa y creen que las elecciones se saldarán con un respaldo mayoritario para la monarquía.







      Nada más lejos de la realidad. Los Socialistas, republicanos y demás fuerzas anti-monárquicas se lanzan a una intensa campaña electoral a favor de un estado republicano. El resultado de las elecciones es una ínfima mayoría para los monárquicos, pero en si supone una derrota para estos, puesto que pierden en 41 de las 50 capitales de provincia y eso aun a pesar de la corrupción reinante.
     El pueblo masivamente se echa a la calle para vitorear la II Republica y pedir el fin de la monarquía.








      A las diez y media de la mañana del lunes 13 de abril el presidente Aznar entraba en el Palacio de Oriente de Madrid para celebrar el Consejo de Ministros. Preguntado por los periodistas sobre si habría crisis de gobierno, Aznar contestó:
¿Que si habrá crisis? ¿Qué mas crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se despierta republicano?




      El Monarca marchó hacia el exilio la noche del mismo 14 de abril de 1931, Alfonso XIII abandonó el país sin abdicar formalmente y se trasladó desde Marsella a París (donde declaró: "La República es una tormenta que pasará rápidamente"), fijando posteriormente su residencia en Roma. En enero de 1941 abdicó en favor de su tercer hijo, Juan. Falleció el 28 de febrero del mismo año.




      Las ciudades de Sahagún (León), Éibar (Guipúzcoa) y Jaca (Huesca) fueron las tres únicas ciudades que proclamaron la República un día antes de la fecha oficial, el 13 de abril de 1931. El Gobierno de la II República española les concedería posteriormente el título de Ilustrísimas Ciudades. La primera ciudad en la que se izó la bandera tricolor fue Éibar, a las 6:30 de la mañana del 14 de abril, a la tarde de ese mismo día le siguieron las principales capitales españolas, incluyendo Valencia, Barcelona y Madrid, en las que las candidaturas republicanas obtuvieron mayorías muy holgadas.






       A primeras horas de la tarde unos funcionarios socialistas izan la bandera tricolor republicana en lo alto del edificio de Correos y Telégrafos de la plaza de la Cibeles en Madrid. Corre la noticia y una multitud se concentra en la plaza, para desde allí dirigirse por la calle de Alcalá hacia la Puerta del Sol, donde se encuentra el Ministerio de la Gobernación. Muchos portan banderas republicanas y algunos retratos de los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, ejecutados por la sublevación de Jaca. Un grupo derriba la estatua de la reina Isabel II de su pedestal y la arrastra hasta el convento de las Arrepentidas.





       Tras la proclamación de la II República española, tomó el poder un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora desde el 14 de abril hasta el 14 de octubre de 1931, fecha en que presentó su dimisión por su oposición a la forma como se recogió el laicismo del Estado en el artículo 26 de la nueva Constitución, siendo sustituido por Manuel Azaña.






      La República llegaba de forma pacífica, no había llegado por efecto de una conspiración de elites políticas apoyada por un pronunciamiento militar seguido de una sublevación popular, como en la "Revolución Gloriosa" de 1868, ni como consecuencia de un vacío de poder provocado por la abdicación del rey, como en febrero de 1873 cuando se proclamó la Primera República,  pero pronto iban a empezar los problemas. En Barcelona, el coronel Francesc Maciá proclamaba un Estado catalán independiente. Ésta iba a ser una de las grandes trabas de la República. Conseguir que tantos intereses dispares remasen en la misma dirección.





        La República fué la movilización que dio su primer carácter al republicanismo, un sentimiento sin raíces profundas en la sociedad, tan amplio como difuso, emotivo, nada estructurado, sin partidos, casi sin afiliados; un republicanismo que había avanzado, incontenible por los cafés, las salas de conferencias, las calles, en las conciencias y en los corazones, sin que al mismo tiempo progresara en organización y en definición programática.




      La República española,  una fiesta popular revolucionaria, iniciada en Eibar en las primeras horas de la mañana del día 14 de abril de 1931 y perceptible en Madrid -como en tantas otras ciudades- cuando el jornalero de los extrarradios, el artesano y el obrero de los barrios bajos, las obreras del textil o de las nuevas industrias químicas, el estudiante, el profesional y el intelectual de los ensanches se den cita a primeras horas de la tarde en la Puerta del Sol para celebrar el resultado de las elecciones municipales del día 12 y proclamar festivamente la República



Curioso cartel republicano imprimido en Cuba.






 "No por más republicano que pueda sentirse una persona deja por ello de sentirse más español".
J.C.E.



     La República, pasada la euforia de los primeros momentos, se va a ver siempre sometida a un “sandwich” entre la derecha oligárquica y la izquierda revolucionaria, que la llevará por derroteros no deseados y que terminará desembocando en una brutal guerra civil de nefastas consecuencias para el país. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada