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domingo, 27 de enero de 2013

Conquista de Fuerte Delfín 1794

 27 de enero de 1794.-


      En la madrugada de este día, la escuadra española al mando del Teniente General Aristizabal toma a los franceses la plaza de Fuerte Delfín,  en la isla de Santo Domingo, para ello se introdujo en la pequeña bahía el capitán de navío Montes al mando de su navío el San Ramón, la fragata Santa Águeda, un bergantín y varios buques menores, bombardeando el fuerte desde tan corta distancia que facilitó la conquista por las tropas del ejército y de la Marina.




Teniente General de la Real Armada D. Gabriel de Aristizabal Espinosa.






      La plaza francesa estaba defendida por unos mil hombres, 40 cañones y gran cantidad de municiones, pero andaban muy escasos de víveres, y en Guarico había de seis mil a ocho mil hombres. Por parte española, la guarnición de Dajabón, a cincuenta kilómetros al sudeste de Fuerte Delfín, contaba con mil quinientos hombres, pero al estar amenazada por las tropas francesas solo se podían destinar quinientos o seiscientos hombres para el ataque al Fuerte.


      Embarcados en los botes y lanchas de la escuadra, salieron a las doce de la noche cuatrocientos marineros, ciento treinta infantes de Marina, al mando del capitán de navío D. Justo Salcedo, doscientos soldados de infantería del 2º batallón de Cuba al mando del coronel marqués de Casa-Calvo y una compañía de infantería de Caracas mandadas por el coronel D. Juan Casas, además de un destacamento de brigadas de artillería de Marina. La operación de mar y tierra estaba dirigida por el capitán de fragata D. Francisco de Alcedo y Bustamante, mayor de la escuadra.





Navío San Ramón, buque insignia del General Aristizabal.

 

     El asalto comenzó a las cuatro de la mañan, tomando en una hora el fuerte de la boca y batería de Anse sin que se tuviera que lamentar una sola baja.

     Entre las 7 y las 10 de la mañana, entraron el bergantín Rosario, la fragata Santa Águeda y el navío San Ramón, además de otras embarcaciones menores. Al poco tiempo después se vieron las banderas españolas izadas en los fuertes. Los franceses retrasaron la rendición de la ciudad con la esperanza de que les llegaran refuerzos de Guarico, que ya se habían puesto en marcha,  pero éstos al tener noticias de la rendición del Fuerte se retiraron.




Infante de Marina español embarcado.



     Tras la capitulación, se capturaron varios corsarios franceses así como mil treinta y un hombres de infantería y dragones, algunas compañías de milicias, 38 cañones de varios calibres y gran cantidad de munición.

    Las únicas bajas fueron las heridas leves del teniente de fragata D. Antonio Guruceaga, mientras los franceses tuvieron tres heridos, uno de ellos grave.

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