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miércoles, 1 de agosto de 2012

 1 de Agosto de 939.-

     Tiene lugar la Batalla de Simancas, el combate duró desde el 1 hasta el 6 de agosto del 939, junto a los muros de la fortaleza de Simancas (Valladolid), en el cual se enfrentaron las tropas del califa cordobés Abd al-Rahman III frente a las comandadas por el rey leonés Ramiro II, que estaban compuestas por ejércitos de todos los núcleos cristianos del norte de la península Ibérica.

Castillo de Simancas.

     La batalla fue el resultado de la campaña militar lanzada por Abd al-Rahman III (conocida por la historiografía como ‘campaña de la omnipotencia’) contra los territorios cristianos, para lo cual se puso al frente de un gran ejército formado por casi cien mil hombres, que contó con la ayuda de las tropas del gobernador musulmán de Zaragoza, Abu Yahya o Abohaia. Entre tanto, el rey leonés Ramiro II logró reunir a su lado, además de a sus propias tropas, a las del conde de Castilla, Fernán González, a las del reino de Navarra así como a las gallegas y asturianas. En las proximidades de la muralla de la ciudad de Simancas, coincidieron ambos ejércitos el 1 de agosto del 939. Los musulmanes fueron perseguidos durante varios días por los Cristianos, y fueron nuevamente derrotados en una localidad llamada “Alhandega”, que al día de hoy no ha sido identificada, y podría ser un poblado salmantino de igual nombre en el Valle del Tormes, o Albendiego, lugar de la provincia de Guadalajara, situado en la vía romana de Osma a Sigüenza.

Ramiro II de León.

     Lo indudable es que las tropas del Califa sufrieron una tremenda derrota y que Abd-al-Rahman al-Nasir (“el Victorioso”) conoció en aquellas jornadas la mayor humillación de su reinado. A marchas forzadas tuvo el Califa que regresar a Córdoba con los restos de su ejército, y, descontento con la conducta de sus oficiales en el combate, ordenó que fuesen crucificados muchos de ellos como traidores al Islam. Así terminó la orgullosa “campaña de la omnipotencia”; Abu Yahya de Zaragoza fue hecho prisionero por Ramiro II, y el Califa ya no se aventuró en lo sucesivo a exponer su persona a los riesgos de las batallas y no volvió a mandar personalmente ejércitos.

Abd-al-Rahman III de Córdoba.

     Durante la batalla ocurrieron dos hechos extraordinarios: el primero según cuenta la Crónica Najerense,  hace referencia a un eclipse total (o casi total) de Sol durante la batalla. El fenómeno astronómico fue reflejado tanto por las fuentes cristianas como por las musulmanas. El segundo suceso sirvió para fortalecer el espíritu combativo de los cristianos frente a la Yihad musulmana, y fué la "aparición milagrosa" de San Millán y Santiago en mitad de combate en defensa de los cristianos.


1 de Agosto de 1896.-


     Se libra el Combate de Perdriel, a 20 km  de Buenos Aires, las tropas británicas vencieron y dispersaron a una pequeña división de voluntarios de milicias, inferior en número, armamento, organización y entrenamiento. Sin embargo, al ser incapaces de eliminar por completo las fuerzas reunidas en la campaña no pudieron evitar su reunión con el ejército que al mando de Santiago de Liniers reconquistaría la ciudad pocos días después (12 de agosto de 1806) poniendo fin a la primera invasión inglesa al Río de la Plata.
En la mañana del 1 de agosto, casi simultáneamente con los británicos, arribaron desde Buenos Aires unos cincuenta hombres más reunidos en su mayor parte por el cabo Juan Pedro Cerpa, conduciendo algunas armas y municiones recolectadas en la casa del comerciante Santos Incháurregui, así como cuatro viejas carronadas.


Chacra Pueyrredón, lugar donde se libró el combate de Perdriel.

      Con los refuerzos, las fuerzas criollas al mando de Pueyrredón en la chacra se elevaban a escasos doscientos hombres.A las 7 de la mañana "los de Perdriel enarbolaron la divisa blanca y encarnada de los conjurados de Buenos Aires y a los gritos de ¡Santiago! ¡Cierra España! ¡Mueran los herejes! rompieron el fuego de artillería".
La infantería británica avanzó, provocando la huida de muchos milicianos incluyendo los que defendían la artillería.El número de bajas en ambos bandos fue bajo.

Medalla conmemorativa del combate de Perdriel.

     En un informe remitido a Liniers a fines de agosto por los voluntarios catalanes se evaluaba el encuentro de Perdriel como un triunfo, dando como cifras de bajas veinte ingleses muertos y diez heridos, y sólo tres muertos y cuatro heridos entre los defensores.

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