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jueves, 2 de agosto de 2012

2 de Agosto de 1583.-

     La escuadra al mando de Alvaro de Bazán termina la conquista de las islas Azores o Terceras, al pacificar el Tercio de D. Pedro de Toledo las islas de San Jorge y Pico, se produce un contraataque de portugueses y franceses. Los españoles se ven obligados a replegarse y se queda solo en primera línea el médico D, Cristóbal Pérez de Herrera que estaba al cuidado de los heridos en los anteriores combates.Cuando los enemigos quisieron rematar a los heridos que yacían en el hospital, el médico, espada en mano los defendió, recibiendo un arcabuzazo en un hombro, lo que no le impidió realizar su valeroso gesto, hasta que la llegada de tropas españolas consiguió poner en fuga a los enemigos.


Cristóbal Pérez de Herrera, (Salamanca 1558- Madrid 1620).

   Cristobal Pérez de Herrera fué nombrado por el Rey Felipe II Protomédico de las galeras de España y estuvo en ese cargo durante 12 años, donde llegó a conquistar siete banderas a turcos, ingleses y franceses. Durante este periodo de médico militar, protagonizó numerosos hechos heroicos y pintorescos.



2 de agosto de 1704.-

     Dentro de la llamada Guerra de Sucesión española, una  escuadra angloholandesa, al mando del almirante británico Rooke y del Príncipe de Hesse-Darmstadt, se dirigió a Gibraltar. Exigieron la entrega incondicional de la plaza y un juramento de fidelidad al Archiduque Carlos. El gobernador de Gibraltar, D. Diego de Salinas,  rechazó el ultimátum el 1 de agosto. Durante la noche, el castillo y la misma ciudad sufrió intensos bombardeos.

Plano de Gibraltar de finales del siglo XVII.

     Sólo 80 soldados y 300 milicianos, con escasa o nula instrucción militar, dotados con 120 cañones (de los que un tercio estaban inservibles) lo defendían, frente a una flota anglo-holandesa que totalizaba 10.000 hombres y 1.500 cañones, apoyada por un batallón de 350 soldados catalanes partidarios del Archiduque Carlos de Austria (que desembarcaron en una playa conocida desde entonces como Catalan Bay). Tras cinco horas de bombardeos la plaza se rindió, pero no a Inglaterra, sino a Carlos III de España, como se autotitulaba el Archiduque, en cuyo nombre fue ocupada por el Príncipe de Hesse-Darmstadt, a quien el gobernador entregó la ciudad.

Diego de Salinas, Sargento General de Batalla, último gobernador español de Gibraltar. Cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau.

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