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viernes, 10 de agosto de 2012

10 de Agosto de 1557.-

     Franceses y españoles se enfrentan en la Batalla de San Quintin, que se dio en el marco de las Guerras italianas, con victoria decisiva para España. Tras haber sido invadido en 1556 el Reino de Nápoles por las tropas francesas del duque de Guisa, Felipe II ordenó a las tropas españolas que se encontraban en los Países Bajos españoles invadir Francia.


Felipe II de España.

     El ejército español estaba formado por 7.000 infantes de los Tercios Viejos, 5.000 jinetes y 80 cañones, mandado por Manuel Filiberto de Saboya, el Duque de Egmont, que mandaba la caballería y Julián Romero, al mando de los Tercios Viejos. El ejército francés al mando del Duque de Montmorency, estaba formado por 22.000 infantes, 8.000 jinetes y 18 cañones.
    El 10 de agosto, festividad de San Lorenzo, Montmorency, decidió avanzar sobre la ciudad de San Quintín, que era asediada por las tropas españolas, con la intención de que su vanguardia cruzara el Somne en barca y penetrara en la plaza, pero cambió de idea y ordenó que sus tropas abandonasen otra vez la protección del bosque, haciéndolas desplegar paralelamente mientras su vanguardia cruzaba el Somne. Esta imprudencia dejaba la puerta abierta a que los españoles pudieran cruzar el río por el puente de Rouvroy y así sorprenderle en mitad de la maniobra, lo que hizo que los arcabuceros españoles causaran una cuantiosa matanza entre su tropa.


La caballería española ocupando posiciones de ataque.

     El duque de Saboya envió sigilosamente a la caballería de Egmont a la ribera del Somme,  por donde avanzaba el ejército galo. Cuando Montmorency ordenó a su caballería ir al encuentro del enemigo, los jinetes franceses se vieron sorprendidos de espalda y de flanco por la caballería hispana, que estaba agazapada tras unas lomas desde hacía horas. Tras sufrir numerosas bajas, Montmorency huyó a los bosques de Montescourt para protegerse y reorganizarse. Por su parte, el duque de Saboya sabía que no podía dejar escapar la presa y que debía obligar a Montmorency a presentar batalla. Las fuerzas galas comprobaron que la retirada era imposible. No había otra opción que combatir. Pronto las líneas francesas comenzaron a quebrarse y aparecer huecos. Entonces llegó la infantería, que comprendía el grueso del ejército de Felipe II. El duque de Saboya ordenó atacar con ella, mientras la caballería de Egmont descansaba.

Herreruelo abriendo fuego sobre un mercenario alemán a servicio de Francia.

     El resultado fue una terrible carnicería, pues sólo se perdonaba a quien se presumía que, por su vestimenta, era un noble por el que se podía pedir rescate. Murieron seis mil franceses, entre ellos unos trescientos miembros de lo más granado de la nobleza, como el duque de Enghien. Montmorency fue apresado, junto con unos siete mil hombres entre los que se encontraban numerosos nobles. Sólo unos cinco mil soldados pudieron escapar.

Vista aérea del Monasterio del Escorial, mandado construir por Felipe II para conmemorar la victoria de San Quintin.


10 de Agosto de 1809.-


     El 10 de agosto de 1809, el presidente de la Audiencia de Quito, conde Ruiz de Castilla, recibía un oficio donde se le informaba su deposición en el cargo, por lo que tenía que abandonar el lugar, al mismo tiempo. Juan Pío Montúfar,marqués de Selva Alegre, inspirado por el pensamiento de su amigo personal, Eugenio Espejo, y con otros marqueses, hacendados, intelectuales y burócratas encabezaron la formación de una Junta Suprema similar a las organizadas en España para oponerse al invasor frances. Este oficio decia así:

"El pueblo de esta Capital ha declarado formalmente, por Acta de hoy, haber cesado legítimamente los actuales Magistrados en sus funciones, constituyendo una Junta Suprema que gobierne este Reino, a nombre y como representativa de nuestro legítimo Soberano el Sr. Fernando VII, mientras S. M. recupere la Península, o tenemos la dicha de que venga a reinar en América, nombrando Presidente de ella, con tratamiento de Alteza Serenísima al Sr. Marqués de Selva Alegre, y debiendo esta Suprema Junta ejercer sus funciones en el Real Palacio, espera le deje usted expedita de pronto a lo menos la sala principal, donde debe recibir el homenaje que han de hacer a S. M. los Cuerpos constituidos.
Dios guarde a Vuestro Merced muchos años."

Juan Pío Montúfar, marqués de Selva Alegre.(Quito, Virreinato de Nueva Granada 1758-Alcalá de Guadaira, Sevilla 1819)

    Don Manuel Urriez, Conde Ruiz de Castilla deja su cargo y asume don Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre. Quien jura: Lealtad absoluta al amado soberano don Fernando VII.
A las 6 de la mañana se formo en la plaza frente al palacio un grupo numeroso de ciudadanos, hasta las 9 de la mañana, a esa hora se reunieron los miembros del nuevo Gobierno Ejecutivo, se publico la declaración relativa a la instalación de la Junta, y se redacto la formula del juramento que debían prestar todos los que formaban parte del nuevo gobierno.
       Luego se visito a todos los cuarteles y se preguntaba si querían seguir siendo dominados (¿por los franceses?), o querían un propio gobierno constituido, a lo que se acogieron la mayoría de cuarteles exclamando ¡Viva Fernando VII ¡ ¡Viva Quito!.

Monumento a los héroes del 10 de agosto, Quito.

     Este grito se regó por todo el territorio y en todos los cuarteles se procedió a realizar el siguiente juramento "JURO POR DIOS Y POR LA CRUZ DE MI ESPADA DEFENDER A MI LEGITIMO SOBERANO FERNANDO VII, SOSTENER SUS DERECHOS, MANTENER LA PUREZA DE LA SANTA IGLESIA CATOLICA, ROMANA Y OBEDECER A LAS AUTORIDADES CONSTITUIDAS".
       Estos hechos se conocen como el primer grito de independencia de Ecuador.

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